Conseguir drogas en esta ciudad es cada día más difícil. La Policía Corporativa tiene nuevos detectores, que trabajan con una frecuencia diferente y son capaces de detectar marihuana a 1km de distancia; aun no conocemos el aislante apropiado. El Consejo Corporativo provee todo tipo de pastillas y drogas quimicas a la población, pero la Marihuana sigue siendo ilegal y solo la tenencia significa una temporada en prisión. Vendedores ilegales, como yo, corremos el riesgo de ser ejecutados si somos descubiertos. Ayer atraparon a Fitzgerald, y lo ejecutaron en el acto. Dejaron el cuerpo en el suelo y se llevaron el auto. Temo que algo así me pase cualquier día.
Mi mejor cliente, Hash, es un millonario excéntrico que vive en la zona alta de la ciudad. Es él quien me regaló la ametralladora que levo siempre conmigo: una vieja Uzi, recuerdo de su paso por el ahora inexistente ejército israelí, en el cual sirvió durante tres años. Tener un arma estos días es muy útil, hasta ahora no la he disparado contra nadie, pero ya tendría mi oportunidad. De todas maneras alguien tiene que vengar a Fitzgerald…


